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miércoles, 21 de diciembre de 2011

DIOS. VEN A MI CASA ESTA NAVIDAD. ¡AGRADEZCO TUS BONDADES SEÑOR MÍO! ¡FELICIDADES AL SABOGAL DEL CALLAO!

¡Feliz Navidad y un
próspero 2012, al
Sabogal del Callao!
Este año, en Marzo, celebré mi tercer año de sobrevivencia al cáncer. Lamento que otros no lo pudieran hacer. Cosas del destino o la buena y mala suerte. Hay algo que no puedo olvidar y es aquel momento que me tocó experimentar en el quirófano. Un frío intenso, propio del lugar, pero un calor interior que me lo proporcionaba Dios. Nos habíamos entregado a él, a la Virgen María, a su hijo bendito y a todas las almas del purgatorio. A mis seres queridos en el más allá y a la esperanza que jamás se pierde.

Siempre pienso que es una bendición el estar vivo. Lejos del trabajo por la jubilación, pudimos ser víctimas de la depresión que acompaña casi siempre a los "viejitos". Nunca nos hemos dejado atrapar, pero debo decir que ha estado muy cerca de nosotros. En un principio, apoyados por gente generosa, volvimos a leer la Biblia. Aquel libro sagrado tiene la virtud de hacernos reflexionar. No hemos llegado a la "cucufatería". No es necesaria cuando nuestras actitudes y convicciones han sido y seguirán siendo positivas.

Guardo un "Rosario" que me obsequió una dama que nos visitó en la antesala. Me fui a la operación con él prendido en mi cuello. Le tuve fe y me correspondió. Jamás me lo he descolgado de mi. Me acompaña a todo sitio y me recuerda que estoy vivo. Que debo seguir agradecido a quienes han hecho posible mi gran rehabilitación. A mi esposa y mis hijos. A mi familia querida y a los amigos de buena voluntad. A todos los que oran por los enfermos del mundo y especialmente al Dios Eterno.

Siempre habrá un reconocimiento al Dr. Martín Colca, cirujano que me operó con los ángeles guiando sus manos. Al otro Martín, el Dr. Mondragón que me asistió desde un principio cuando la voz de alerta de mi amigo el Dr. Claudio Zegarra Ames, mi amigo médico del barrio de Santa Isabel en Carabayllo, descubrió el mal. Fue Mondragón, amigo de mi cuñado Manuel, el que me hizo ingresar por emergencia. Son caballeros de la medicina a quienes deseo lo mejor de lo mejor en esta Navidad y el próximo 2012.

Este párrafo es un aparte. Está dedicado a una mujer que es madre y tiene dos preciosos hijos y a los que está delegando una sagrada misión con su ejemplo. Se trata de "Patty". Me doy el lujo de llamarla así porque conquistó mi corazón. Es mi oncóloga tratante, la que me vigila, como lo hace con todos sus pacientes, y me alienta a que siga escribiendo: su mejor receta. Es la Dra. Patricia Pimentel Álvarez, como los anteriores nombrados, miembro del querido Hospital Sabogal del Callao. ¡Lo máximo!

También saludo a mis amigos del Laboratorio y a los "vampiros". A quienes me someten a la Colonoscopía, un ingrato proceso para nosotros, pero que redunda en beneficio de nuestra salud. A los amigos de la Tomografía, los del hospital y los que tercian. A todos los módulos y en general, a toda la buena gente del Hospital Sabogal. Enfermeras, asistentes, etc. A todos ¡Una Feliz Navidad y Próspero Año 2012! Pongan el hombro y tendrán el premio de la Justicia Divina, que es la más grande. Gracias.

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