domingo, 15 de enero de 2012

¿PODEMOS VISLUMBRAR NUESTRO HORIZONTE A LOS 77 AÑOS DE EDAD?

¡Mi Horizonte!
¡Cláro que si! Mientras haya vida habrá proyectos y metas. Nuestro cerebro continúa pensando y si lo hace de manera positiva, ayudará a lo más importante que es el alma. No puedo entender al insensible, al que no le da importancia a nada, al que no se alegra de lo bueno que le va al hermano y anda metido en su caparazón de egoísmo. Nos agradaría cumplir los retos inmediatos y siempre con el deseo de hacerlo mejor. Hemos hallado en escribir, una manera de distracción que cura y que la recomiendo con humildad.

Retrocedamos en el tiempo y analicemos cada acción cometida por nosotros. Hallaremos que hubo errores y que corregimos a tiempo. Encontraremos satisfacciones por lo que hicimos y siempre estará el premio que nosotros nos dimos. Me pasa a mi. Trabajé mucho y me forjé varias profesiones. Siempre el aliento corrió a mi cargo. ¿Egocentrismo? No lo creo. Resulta que todo lo que haces bien, a nadie le parece lo mismo. O sin más explicaciones, se te ignora y es muy difícil hallar un buen árbitro.

¡Enfermo feliz!
Me metí en la cabeza que "querer es poder". Querer siempre lo bueno y sano. No querer hacer daño y mucho menos criticar sin razón. ¿Por qué no fui otra cosa? ¿Famoso, popular o estrella? Simplemente por que no nació en nosotros y lo que no nace no crece. El aplauso siempre me lo brindé yo y sin exagerar. Tuve los pies bien puestos en el suelo para no perder equilibrio. Tampoco soñé despierto. Experimenté de todo. Tengo mi historia y la releo en busca del por qué no soy rico.

Tampoco soy pobre y medito esto en la casa de Dios cada vez que la hallo en mi camino. Lo bueno es que Él me acompaña a donde voy sin decir nada. Yo lo siento y lo cargo con gusto. Nunca lo he visto y creo que nadie también, pero se metió cuando niños y desde allí ha sabido conducirnos sin sentirlo. ¡Qué maravilla! ¿No? A veces debe dormir pero hay alguien que no. Es mi ángel guardián. Un querubín que me ha rescatado de situaciones peligrosas y me advierte en lo que no debo ser.

¡Soy triunfador!
Por eso es que tengo horizonte. Llegué a momentos triunfales y jamás me di cuenta. Nunca los celebré y pasaron inadvertidos. Pasan los años y anualmente celebramos el nuevo. Comemos las uvas y en cada una va un deseo. Lo cierto es que con tanta bulla y luces en el cielo, los deseos se apagan. Quisiera recordar los que pedí y no puedo. Sin embargo ya en la realidad, deseo una Laptop, creo que así se llama la computadora portatil y que quiero usar cuando viajo o voy de visita y hay un tiempito para escribir.

Me han dicho que parezco un niño. La verdad es que el tiempo ha pasado tanto y hoy, sin mirarme en el espejo, veo que mi alma está blanca. No lo se por qué. Pasé por tierras barrosas y ambientes salpicados de basura y no he quedado manchado. ¿Será un sueño esto que escribo? Lo acepto sin vanidad. Tengo mi horizonte siempre claro y hacia allá voy. Llegaré a cada meta y sin mucho ruido me embarcaré en otra. Es mi manera de vivir la vida. Por lo pronto y aunque parezca risible, me vuelvo a aplaudir. Gracias.

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