miércoles, 9 de febrero de 2011

CUANDO "ESSALUD" ERA EL SEGURO SOCIAL DEL EMPLEADO. RECUERDOS.


No tengo ningún interés personal en realizar críticas porque sí. Hubo una época en que ESSALUD era el Seguro Social del Empleado. Sólo era permitida la atención a trabajadores que estuvieran bajo aquel régimen en el Hospital del Empleado, lo que es hoy el Rebagliatti. Existía por otro lado el Seguro Social Obrero, destinado a trabajadores de esa categoría y que funcionaba en la Av. Grau como el Hospital Obrero, hoy Almenara. Por 1964, ingresé por emergencia al Hospital del Empleado. Trabajaba en Victoria Televisión.

Por aquellos tiempos también fue atendido mi hermano Angel y operado varias veces por diversos motivos. La última vez por úlceras al estómago y que acabaron con su vida. Aparecieron los informantes que aducían hubo negligencia en su recuperación y que, luego de haber sido operado, solicitó ir al baño y se resbaló. Creímos no necesaria investigación alguna, porque nada nos iba a devolver a nuestro hermano. Hoy, es muy frecuente ver denuncias por negligencias, a fin de obtener beneficios particulares. No es nuestro caso.

Ingresé al hoy "Rebagliatti", por supuestas úlceras que originaron hemorragias internas y por tanto un cuadro agudo de anemia. Mi médico opinó que debido a mis 30 años y estado delicado, no era posible someterme a una operación. Recomendó un tratamiento rígido y, lo más importante, contener la hemorragia. Estuve interno más de un mes y se aprovechó en descartar otros males. Pasé por Rayos X, Odontología, Oftalmología y bastante recuperado exigí mi Alta. Hemorragias de origen desconocido señalaba el Certificado Médico.

Seguimos por dos años el tratamiento y siguiendo las recomendaciones de mi buen médico. Fue también motivo para optar por otro régimen de vida. Debo agradecer los cuidados de mi esposa Antonieta que, para evitar los antojos, se amoldó a las sanas dietas que curaron mi mal. El bravo dirigente sindical del Canal 2, Victoria Televisión, había sido recomendado especial  de la Gerencia y mientras más tiempo hubiera estado hospitalizado, hubiera sido mejor para sus intereses. ¡Qué poder tenía en aquellos tiempos!.

Aprovecho en comentar el caso de mi hermano Hernando ahora poco. Se internó por emergencia en el Rebagiatti y estuvo todo un mes hasta que descubrieron que "tenía un huesito en la garganta". Y, aunque Ud. no lo crea, sin ninguna recomendación. Ocupó cama, perdió tiempo y estuvo asustado por no saber cual era su mal. No puedo olvidar tampoco el tiempo que tuve que asistir a mi querida suegra Zoila Esperanza en el mismo "Rebagliatti", luego de su operación a la cadera. Me convertí en voluntario anónimo.

Estas experiencias y otras realmente desagradables que comentaré a modo de superarlas, se repiten en mi tratamiento en el Hospital Sabogal. No me quejo de mi médico la Dra. Patricia Pimentel Álvarez. Ella es mi amiga. Así la considero y no abuso de esa amistad para obtener beneficios de atención personales. Cumplo con sus indicaciones y el problema es causado por el sistema que hoy obliga a atender a más enfermos y a la mala voluntad de sus "contratados" en los módulos de "desatención". Hasta la próxima.

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